NAVE MURO DE ÁNIMAS

PATRIMONIOS INSTANTÁNEOS

CASABLANCA – REGLA. LA HABANA. CUBA. 2015

Serie de operaciones infraestructurales y artefactos que incluyen facilidades técnicas culturales, transformando un espacio físico residual en eje de movilidad y escenario permanente de intercambio vecinal.

Proyecto Project: Juan Carlos Castillo, Marcos Coronel, Karina Domínguez, Bárbara Saman, Adolfo Otero [PICO].

Gestión comunitaria Community management: Anathalia Palacios, Pedro Espinoza, Thania Sánchez, Fernando Lagos,Aleida Tejeda,
Faustino Romero, Mercedes García, Doris López, Caridad Renda.

Construcción Construction: Julio Dueñas, Elbis Orduñe, Ernesto Eng, Duany Gózalez, Yohandris Pérez, Julio, Giovanny.

Soldadura y Herrería Blacksmithing: Ricardo Rodríguez Tur, Yunior Contreras, Alfredo Sánchez, David Chirinos, Jeuris Gómez, Orlando
Soublett, Fidel Gónzalez, Jorge Rodríguez.

Colaboradores Contributors: Maryangel Mesa, Holrich Jacques.

Soporte institucional Institutional support: Centro de Arte Contemporáneo Wilfredo Lam Wilfredo Lam Contemporary Art Center, Comisión
Presidencial por la Paz y la Vida Presidential Commission for Peace and Life, Instituto de las Artes, de la Imagen y el Espacio Institute of Arts,
Image and Space, Embajada de Venezuela en Cuba Embassy of Venezuela in Cuba, PDVSA Cuba PDVSA Cuba.

Área de superficie y componentes Surface and components area: 2800 m2..
Fotografía Photography: Bárbara Saman, Holrich Jacques, Karina Domínguez.

Serie de operaciones infraestructurales y artefactos que incluyen facilidades técnicas culturales, transformando un espacio físico residual en eje de movilidad y escenario permanente de intercambio vecinal.

La Nave Muro de Ánimas es un artefacto similar a las grúas montantes de la bahía, capaces de engranar todas las funciones a través de un único componente industrial: Superficies, cobertura, facilidades técnicas y servicios se articulan en esta pieza bajo la misma lógica transpolada a un espacio de uso público. Está estrategia obedece a la condición de establecer una lectura homologada con el ecosistema de infraestructuras existentes en el entorno industrial. Bajo esta lógica, la construcción se realiza con soldadores y constructores de la comunidad que manejan la tecnología de los astilleros, basada en el diseño de patrones, la fabricación de piezas en serie, el manejo de sistemas de acoplamiento y módulos replicables. Materiales e insumos básicos provienen de la ferretera popular, además de perfiles y otros componentes de acero que presentan mínimas imperfecciones, separados del inventario de la industria metalúrgica de la ciudad.

La intervención se sitúa en la comunidad de Casablanca, antiguo asentamiento naval al este de la Bahía de La Habana, habitada por una clase obrera abundante en conocimientos de manufactura. En este proceso se consigue activar un espacio físico residual, anulado por las fallas de estabilización que presenta el lote. La operación fundamental consiste en corregir esta patología mediante ingeniería pesada, facilitando la conformación de suelos, estabilización de pendientes y el refuerzo de contrafuertes hormigonados, evitando el colapso de las paredes de contención y generando los soportes para el posterior ensamblaje de los elementos que resultan del taller. Todo el trabajo de autoconstrucción del proyecto se desarrolla en 28 días continuos, logrando disponer diversos grupos de fuerza de trabajo por cada una de las tareas de obra. La cuadrilla de carpintería de encofrados realiza tableros a partir de recortes de madera de segunda mano.

Estos tableros son instalados, retirados y vueltos a instalar constantemente, utilizando mínimos recursos técnicos hasta vaciar más de 160 m3 de concreto. De la misma manera, el manejo de los metales se realiza a partir de una línea de producción que logra encadenar la fabricación de hasta catorce (14) elementos por día.

El proyecto es liderado por la principal célula de organización vecinal (CDR). Esta estructura funciona como una red de operadores políticos que aborda tareas de movilización social en resguardo y desarrollo de la comunidad, siendo capaz de articular estrategias de vinculación al proyecto, someter propuestas a discusión, tomar decisiones en asambleas de ciudadanos y propiciar jornadas de trabajo voluntario, apoyados por instituciones del estado que aportan ingentes recursos logísticos y materiales.

Toda la infraestructura reúne un serie de dispositivos que favorecen la conectividad: ascensores, escaleras, rampas y suelos, permiten comunicar sectores de barrio antes desvinculados, estableciendo un entorno de relaciones que aumenta la capacidad de despliegue vecinal para el desarrollo de actividades culturales, deporte e intercambio social en distintos estratos de uso: El primer nivel está en contacto con la calle principal, siendo la cota más baja del terreno configura una pequeña superficie de reuniones y juegos de mesa para adultos mayores. Un segundo más amplio, ideal para aforos masivos y actividades multipropósito. Seguidamente una sucesión de estancias de circulación y un último nivel vinculado a la peatonal del sector alto, como lugar de encuentro, avistamiento.